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Manejo de aguamieles en el beneficio húmedo del café

El agua de los ríos, en los que se descarga agua contaminada con sustancias orgánicas, se recupera sólo después de haber recorrido de 100 a 200 km, lo que equivale a unos 10 días. Durante ese tiempo se produce una alteración de la vida acuática de los organismos, con la consiguiente pérdida de estos ecosistemas, pues gran parte del oxígeno existente en el agua es utilizado en el tratamiento de estos contaminantes. Estas actividades las realizan bacterias que se alimentan de la materia orgánica. Ya sabemos lo que provoca el consumo de agua contaminada: ¡Enfermedades!

En el beneficio convencional del café se necesitan en promedio de 8 a 10 litros de agua por kg de café cereza; es por esto que se ubican cerca de ríos o lagunas, y con ello existe el riesgo de la contaminación de los afluentes. En la actualidad, podemos emplear sistemas ecológicos para el ahorro de agua, donde los módulos de beneficio utilizan menos de 1 litro por kg de café cereza. Si bien es cierto que esto está condicionado a la posibilidad económica del productor para adquirir tecnología, esta opción representa un ahorro de agua, que también se vería reflejado en la disminución de los costos de producción.

De acuerdo con uno de los principios ambientales del Código 4C, debemos implementar un sistema de tratamiento de las aguas residuales rovenientes del beneficio húmedo, para no arrojarlas directamente a los ríos. Debemos instalar un módulo que trate esas aguas. En el mercado existen tecnologías integrales para los tratamientos de agua, que consisten en módulos de filtración y en sistemas de lodos activados (bacterias, protozoarios), a fin de generar agua limpia o que pueda volverse a usar en el ambiente y un residuo sólido conveniente para su eliminación o reutilización.

Una alternativa conveniente para el tratamiento de las aguamieles de los productores promedio de nuestras regiones cafetaleras es instalar un módulo de fosas de filtración. Éstas tienen una capa de 10 cm de arena y otra de grava, las cuales actúan como filtros, con el fin de que los residuos sólidos queden atrapados en el fondo de las fosas y por gravedad permiten la filtración del agua. Con este módulo, sencillo y eficaz, se logra tratar biológica y físicamente los materiales orgánicos contaminantes de las aguamieles, y a la vez rescatar los residuos sólidos para integrarlos a las compostas orgánicas.